Enfermería: la formación académica
 
Por Lic. Beatriz Morrone

Especial para Hoy

Este es el actual
escenario académico que observa, asombrado, que en el
articulo del diario Hoy del 11 de enero, Médicos y
enfermeras: el debate, el presidente del Colegio de
Médicos -Distrito I, Dr. Raúl Valente, mencione: “….
Muchos de los que desempeñan esta delicada y exigente
función no han tenido más que una formación elemental
junto a la cama del enfermo. Sin embargo, esta
encomiable actitud no estuvo, claro, respaldada por una
formación académica acorde a los conocimientos que, con
el avance de las ciencias médicas, requiere una
actividad de esta naturaleza.”
Más allá del
inadmisible desconocimiento sobre los requisitos de la
formación académica vigentes en el país, se desconoce en
el artículo del Sr. Valente el marco jurídico que
encuadra el ejercicio de la Enfermería en la Provincia.
La ey 12.245/99 dice en su art. 2do : “El ejercicio de
la enfermería comprende las funciones de promoción,
recuperación y rehabilitación de la salud, así como la
prevención de enfermedades, realizadas en forma
autónoma”; y en su art. 5to : “El ejercicio de la
enfermería en el nivel profesional está reservado a
aquellas personas que posean título habilitante otorgado
por universidades nacionales, provinciales o privadas,
reconocidas por autoridad competente”. Llama la atención
que el Sr. Valente diga: “Es una actividad auxiliar,
complementaria, dependiente del médico”. Desconoce que
por formación universitaria de grado y por el marco
jurídico que en consecuencia lo permite, los Licenciados
en Enfermería pueden ejercer autónomamente su profesión.

Además desconoce que en los equipos de salud pueden
actuar Personal de Enfermería o sea Auxiliares de
Enfermería, que según ley 12.245 deben trabajar bajo
supervisión del nivel profesional de Enfermería, no bajo
supervisión médica.
Todo aquello que este fuera del
marco legal para el Ejercicio de la Enfermería según el
art. 4º, “Queda prohibido a toda persona que no esté
comprendida en la presente ley, participar de
actividades o realizar las acciones propias de la
enfermería”, se encuadra en lo considerado por el Código
Penal como ejercicio ilegal de una profesión .
Los
enfermeros, como todo profesional de las ciencias de
salud, ejercen su profesión en coordinación con los
demás integrantes del equipo de salud. Ninguna profesión
es la “ dueña” de la Salud, somos todos responsables del
proceso de recuperación de la salud, así como de la
prevención, la promoción y la rehabilitación ésta,
mediante la aplicación consensuada de la evidencias
científicas disponibles y de las tecnologías apropiadas.

El Sr. Valente dice que “algunos justifican esta
“equiparación”, simplemente porque, como integrantes del
“Equipo de Salud”, ingresan a la carrera profesional, y
eso está muy bien”. Esto es incorrecto, ya que no cabe
en la ley 10.471, Carrera Profesional Hospitalaria, la
posibilidad de equiparación alguna; en ella no se
menciona a los integrantes del equipo de salud sino a
los profesionales. Por lo tanto, la incorporación de los
licenciados en Enfermería a dicho régimen laboral se da
por legítimo derecho al cumplir el requisito, de
formación de grado universitaria.
Con relación a la
problemática de los salarios que se menciona en el
artículo, visto el planteo parecería una triste y
patética pelea de “pobres contra pobres”. Reduciendo
todos los que se sienten afectados por la inclusión de
los licenciados en enfermería a la Carrera Profesional
Hospitalaria, las pocas energías disponibles a romper la
trama solidaria y cooperativa, que debería ser el eje
del trabajo en equipo, en lugar de crear escenarios de
negociación fortalecidos por la conciencia colectiva de
la dignidad del trabajo y la necesidad que todos
cobremos un salario suficiente.
En su párrafo final,
el Sr. Valente recuerda “una vieja expresión según la
cual hacer Medicina sin enfermeras es muy difícil, pero
hacerla sin médicos es imposible”. Esta expresión es
propia del discurso médico hegemónico, que tanto daño
generó en la Salud Pública argentina; y es inadmisible
en un Estado de Derecho del siglo XXI.
Avergonzaría
a los maestros de la Salud Pública, este retrógrado
pensamiento imposible de sostener hoy. La Medicina es
parte de las Ciencias de la Salud, a la que aportan
todas las profesiones del área. La Salud no tiene su
respuesta en la Medicina, ella es una integrante más.
Recordemos y releamos al Dr. Ramón Carrillo para
focalizar el tema. Debemos centrarnos todos los
profesionales, junto a los funcionarios, en discutir
proyectos interdisciplinarios superadores sobre Garantía
en la Calidad de la Atención de la Salud.
La salud
de la población, razón de ser los profesionales, exige
que estemos a la altura de las circunstancias y
entendamos que tiene sus cimientos en la participación
de la ciudadanía, la libertad, la educación, el respeto,
y que los servicios de salud y sus profesionales son una
parte importante, pero no central. El eje es la gente.
El eje es la salud. No una profesión. Garantía en la
calidad de la atención de la salud; éste es el gran
debate y compromiso que nos exige la comunidad.
(*)
Presidenta de la Federación Argentina de
Enfermería

 Fuente: diario "Hoy.net" La Plata viernes 12 de enero de 2007

En aclaración a nota aparecida en el mismo medio con título:

Médicos y enfermeras: el debate

La
enfermería es tal vez la más humanitaria de las profesiones. Pero es
una actividad auxiliar, complementaria, dependiente del médico. Y que
un profesional médico de 36 horas semanales cobre $ 1.500, aun cuando
sea recién recibido, “es sencillamente indigno”.

“Las
enfermeras ganan mas que los médicos”, con este título, días pasados,
el Hoy publicó una nota e inmediatamente, surgió el debate. Convengamos
que el hecho de que una enfermera universitaria cobre un salario de $
2.000, no sólo es justo, sino seguramente insuficiente. Ahora, que un
médico de 36 hs. semanales cobre $ 1.500, aun cuando sea recién
recibido, y por lo tanto carezca de adicionales por antigüedad, es
sencillamente indigno.

Algunos justifican esta “equiparación”,
simplemente porque como integrantes del “Equipo de Salud”, ingresan a
la carrera profesional, y eso está muy bien.

Mientras tanto,
otros denuncian una injusta “distorsión”. La realidad, sin embargo
permite, análisis por medio, reconocer razones para estas dos verdades.


La enfermería es, y esto nadie lo duda, tal vez, la más
humanitaria de las profesiones, en cuanto significa asistir mediante
diligentes cuidados a quien sufre una enfermedad y muchas veces no
puede valerse por si mismo siquiera para las cuestiones más esenciales
y elementales.

Para colmo, muchos de los que desempeñan esta
delicada y exigente función no han tenido más que una formación
elemental junto a la cama del enfermo. Sin embargo, esta encomiable
actitud no estuvo, claro, respaldada por una formación académica acorde
con los conocimientos que, con el avance de las ciencias médicas,
requiere una actividad de esta naturaleza.

Es así como de las
11.000 enfermeras que ejercen en los centros asistenciales de la
Provincia, apenas unas 500 pueden exhibir una formación universitaria
acorde con esas exigencias.


Pero hay una cuestión tan primaria
como sencilla de entender: la enfermería es una actividad auxiliar,
complementaria, de colaboración y en última instancia, dependiente del
médico. Y esto es así por capacidad que le otorgan a éste su formación,
su responsabilidad y su ascendencia sobre el paciente.


Por lo
tanto, no se trata de criticar el hecho de que las enfermeras reciban
un sueldo digno que no sólo es justo sino, además, estrictamente
necesario.

El tema es que si un número similar de médicos no
cuenta con la retribución que corresponde, es porque el Gobierno no
cumple con esa misma ley a que hace referencia, y que tiene previsto
los concursos anuales de ingresos, pases y funciones, para mantener una
dotación de profesionales acorde con las necesidades actuales.

Antes,
peor aun, prefiere echar mano a formas irregulares, laboralmente
precarias y hasta humanamente indignas, convirtiéndose en el “primer
empleador en negro”, en franca contradicción con lo que desde sus
propios organismos fiscales y recaudatorios se le exige a quienes
brindan trabajo a la población.

Más allá de la actitud que las
autoridades del ministerio de Salud hoy tengan, y sin olvidarnos de que
su actual titular no es médico, lo que no autoriza a adjudicarle
preconceptos, celos, ni envidias, pareciera que para algunos
funcionarios el “mal de la salud de los argentinos” somos los médicos.

En
todo caso, es oportuno preguntarse: ¿Es lógico que el secretario de un
juzgado tenga una retribución superior a la de un juez, aunque trabaje
muchas más horas? ¿Es comprensible que un asesor tenga una mejor
retribución que el legislador para quien trabaja, o que un viceministro
gane más que el titular de la repartición? ¿Es aceptable que un
auxiliar docente gane más que el director de la escuela?
¿Entonces?

Como
verdaderos “parias” del espectro laboral, hoy no participamos en
“paritarias”, porque nuestras entidades gremiales han estado “en otra
cosa” y porque algunas expresiones sindicales no son todavía todo lo
representativas que las circunstancias requieren.

Por otra
parte, ni este Gobierno, que tan claras señales brinda diariamente,
respecto de su postura contra todo lo atribuible a las conducciones “de
facto”, ni tampoco los anteriores desde el retorno de la democracia,
han creído conveniente restituir a entidades médicas como el Colegio,
por ejemplo, la potestad de fijar aranceles, como lo determinaba la
letra original de la ley 5.413/58, facultades que fueron suspendidas
por la ley 8.848 y ratificadas por el decreto ley 9384, de agosto de
1979.

Entonces, recordando una vieja expresión según la cual
“hacer Medicina sin enfermeras es muy difícil, pero hacerla sin médicos
es imposible”, no se trata de nivelar para abajo, sino de reconocer las
obligaciones, como se hace permanentemente, pero también los derechos,
que, a pesar de la existencia de muchos que aún nos consideran
privilegiados, es bueno que se reconozcan y sean considerados
adecuadamente.


Raúl Valente

 El subrayado en negrita de los parrafos  corresponden al sitio La Enfermera hoy



 
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